Major en Ingeniería, Diseño e Innovación
Área de Diseño en Ingeniería
Dirección de Relaciones Internacionales
Llegar a un laboratorio en otro país, investigar en otro idioma y adaptarse rápidamente a nuevas dinámicas de trabajo. Para muchos estudiantes, participar en una pasantía internacional de investigación significa enfrentarse por primera vez a desafíos que van mucho más allá de lo académico.
Vivir lejos de la familia y seres queridos, desenvolverse en contextos culturales distintos y aprender a trabajar en ambientes completamente nuevos, termina transformando no solo la manera en que entienden la investigación, sino también la forma en que se proyectan profesional y personalmente.
Esto es precisamente lo que busca promover The Bridge Investigación, un programa de pasantías internacionales impulsado por la Escuela de Ingeniería de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Gracias a esta iniciativa, estudiantes de pregrado han realizado estadías de investigación durante un par de meses en las universidades de Texas A&M University y Notre Dame, en Estados Unidos, mientras que estudiantes de magíster han viajado a distintas sedes del centro de investigación INRIA, en Francia.
Estudiantes The Bridge 2026 en University of Notre Dame (Sebastián Lorca, Josefa Fernández, Ignacio Gajardo y Jocelyn Lincoleo) e Inria Côte d’Azur (Ignacio Tapia)
Pero más allá de los laboratorios, los proyectos o las instituciones de destino, ¿qué ocurre realmente cuando un estudiante vive una experiencia de investigación internacional?
Esa fue la pregunta que motivó la investigación desarrollada por Allison Zapata Inostroza, estudiante de Ingeniería en Diseño e Innovación, en el marco del Programa de Investigación en Pregrado (IPre) de la Escuela de Ingeniería. La investigación fue dirigida por la profesora Isabel Hilliger, del Área de Diseño en Ingeniería (DiLab), y contó con la colaboración de Sofía Nicolai, Subdirectora de Relaciones Internacionales de la misma Escuela.
Para llevar a cabo el estudio, se entrevistó a nueve ex participantes (entre estudiantes actuales y egresados), que realizaron pasantías en Texas A&M, Notre Dame e INRIA. A través de sus relatos, la investigación exploró cómo estas experiencias impactan el desarrollo académico, profesional y personal de quienes participan.
Desafíos que se convierten en aprendizaje
Las experiencias relatadas por los participantes estuvieron marcadas por desafíos muy concretos: vivir solos por primera vez, gestionar la logística de una estadía en el extranjero, comunicarse efectivamente en otro idioma y adaptarse rápidamente a nuevas dinámicas de trabajo en laboratorios de alto nivel para lograr objetivos concretos en un período breve.
Algunos tuvieron que aprender a desenvolverse solos en una ciudad completamente nueva. Otros enfrentaron por primera vez reuniones, presentaciones y a realizar el trabajo de investigación en inglés. También hubo quienes debieron adaptarse a nuevas formas de convivencia y al trabajo colaborativo en contextos multiculturales.
Estudiantes presentando sobre avances relacionados a sus proyectos e investigaciones que lo inspiraron. De izquierda a derecha: Ignacio Gajardo, José Antonio Rojas, Josefa Fernández.
Sin embargo, fueron justamente esos desafíos los que terminaron convirtiéndose en algunos de los aprendizajes más significativos.
Un crecimiento integral
A partir de las experiencias de los participantes, muchos coincidieron en que la experiencia fortaleció habilidades que van mucho más allá de lo técnico o académico. La investigación reveló un desarrollo en cuatro dimensiones de competencias y las habilidades que se destacan:
“Descubrir que sí puedo hacer investigación por mí misma… este programa como que vino a revivir un poco la confianza y los sueños en mí”, comentó una de las entrevistadas.
Muchos de los participantes regresaron con mayor claridad vocacional, mayor interés por realizar un posgrado y con una red de contactos internacionales que se mantiene activa hasta hoy. Quizás lo más destacable es que se convirtieron en protagonistas de su propio aprendizaje.
Categorías de habilidades globales desarrolladas durante el programa The Bridge Investigación.
Una experiencia que trasciende lo académico
Para Allison, desarrollar esta investigación también fue una experiencia significativa. Analizar las vivencias de otros estudiantes le permitió reflexionar sobre el rol de la investigación y la internacionalización en la formación universitaria.
“Comprendí de manera más clara nuestro rol en una cultura globalizada, llena de diversidades y matices, en la que cada uno puede aportar desde su propia perspectiva”, señala.
Desde la mirada académica, la investigación también permitió evidenciar el valor formativo que tienen este tipo de experiencias formativas internacionales. Para la profesora Isabel, uno de los principales aportes del trabajo fue comprender cómo la internacionalización puede potenciar habilidades que muchas veces se desarrollan fuera de la sala de clases: “la dimensión intrapersonal emergió como la más fortalecida, destacando habilidades como la autoconfianza, autorregulación, adaptabilidad y madurez”.
“Para mí, The Bridge fue la experiencia que me cambió la vida”, señala un entrevistado.
Estudiantes The Bridge trabajando en sus pasantías de investigación. De izquierda a derecha: Sofía Gutiérrez, Jocelyn Lincoleo, Renata Ojeda, Constanza Molina.
Desafíos que actúan como catalizadores del aprendizaje en el programa de pasantías de investigación The Bridge.
Major en Ingeniería, Diseño e Innovación
Área de Diseño en Ingeniería
Dirección de Relaciones Internacionales
The Bridge Investigación se describe como una experiencia enriquecedora que desafía a los estudiantes a enfrentar nuevas realidades, salir de su zona de confort y ampliar su manera de mirar el mundo. Porque, a veces, investigar lejos de casa significa regresar viendo el mundo y a uno mismo de una forma distinta.
Una experiencia que trasciende lo académico
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